Departamento: San Miguel
Municipio: Sesori
Orígenes y etimología

Sesori fue en la antigüedad pagana una de las poblaciones de origen lenca más importantes del oriente salvadoreño. Sus antiguos habitantes, que han dejado piedras pintadas y petrograbados interesantes idolatraban a una divinidad semejante al dios Jano de los romanos, con el nombre de Icelaca, de la cual el licenciado oidor don Diego García de Palacio, en 1576, dice lo siguiente: "En aquel año de 1563, en otro lugar cercano (a Gotera) que se llama Cezori ciertos indios idolatraban en un monte, en su término, y entre ellos uno que se harpó y hendió el miembro (viril), y que circuncidaron cuatro muchachos de doce años para arriba al uso judáico, y la sangre que salió de ellos la sacrificaron a un ídolo de piedra redondo, llamado Icelaca, con dos caras, atrás y adelante, con muchos ojos". "Decían -agrega el cronista- que este era el Dios que sabía lo presente y 10pasado, y veía todas las cosas. Tenía untadas ambas caras y ojos con sangre, y sacrificaban levenados, gallinas(chumpipes o huaxolotes), conejos, ají, chian y otras cosas que ellos usaban antiguamente". El nombre de esta población figura escrito, en los distintos documentos, de las formas siguientes: Cesori, C, con cedilla (1549), Cesori (1576), Sesore (1770), etc.; pero indudablemente la forma más correcta es tal como se escribe en la actualidad, Sesori, palabras del idioma poton que significan literalmente "tacuazín" mamífero didelfo de América.

Historia colonial

En 1550 este pueblo tenía unos 750 habitantes. En 1740, con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción Sesori, figura en el informe del alcalde mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, con 33 indios tributarios, o sea alrededor de 165 almas. Pertenecía en 1770 al curato de Ozicala, y conforme a los datos recogidos por el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz, tenía 165 habitantes repartidos en 33 familias. En 1786 ingresó en el partido de San Miguel. Muchas poblaciones ultralempinas se disputan el alto honor de ser la cuna del perínclito capitán general don Gerardo Barrios, pero la verdad es que éste nació en el valle del Iscanal, jurisdicción del pueblo de San Juan Lempa, hoy Nuevo Edén de San Juan, el 24 de septiembre de 1813, Y que exactamente un mes más tarde fue bautizado en la iglesia de Sesori por el cura don Francisco Paniagua, sirviendo de padrino don Tomás Castillo.

Rafael Gochez Sosa

Nació en Santa Tecla. Fue poeta y maestro de Educación Media en la rama de Letras. Al ganar los Juegos Florales de 1959 en Sonsonate, se dió a conocer. Empezó escribiendo sonetos románticos que luego cambió por los temas sociales en versos libres.

En 1969 y 1970 ganó los Juegos Floras en Quezaltenango -Guatemala- en poesía. Entre sus obras: "Luna Nueva" (1962); "Poemas Circulares" (1964); "Poemas Circulares" (1965); "Cancionero de Colina y Viento" (1966); "Voces de la Somabra" y "Desde La Sombra" (1967); "Cien Años de Poesía Salvadoreña: 1800-1900" (1978 - en colaboración con Tirso Molina).

Los cantaritos de Nonualco:

Danza dedicada a uno de los utensilios mas utilizados en los hogares salvadoreños el cántaro, ahora de plástico y metal pero que aun se encuentra en su material original el barro esta danza refleja de una manera alegre la actividad de acarrear agua y que en determinados casos da la oportunidad para el coqueteo.

El baile de los chales:

Baile donde se hace destacar una prenda del vestuario de las mujeres de Izalco, el chal prenda decorativa y de protección ante el frío, funciona como mantilla también.

El son guanaco:

De Lito Barrientos, es una piesa musical bastente difundida dentro de la musica de carater popular.

Domingo Antonio de Lara y Aguilar

Nació en San Salvador, el 30 de agosto de 1783, en el hogar formado por el ex alcalde Domingo Antonio de Lara Mongrovejo y Ladrón de Guevara (1740-enero.1797), Ana Petrona Aguilar (¿?-noviembre.1784), hermana de los sacerdotes Nicolás, Manuel y Vicente Aguilar. Fue don Domingo Antonio de Lara, uno de los patriotas que juntamente con Arce, Rodríguez y Castillo, se enfrentó con valor a la guardia española.

Fueron sus hermanos el sacerdote Mariano Antonio (¿Cuscatancingo?, febrero de 1774-¿Olocuilta?, 13.agosto.1843) y Antonia Inés (¿?-marzo.1844), quien en 1800 contrajo matrimonio con el coronel, alférez real, corregidor y alcalde vicentino Rafael de Molina y Cañas. Huérfanos de madre a cortas edades, fueron criados por su abuela materna, Isabel de Nava de Aguilar, y por su tío Nicolás Aguilar.

Desde 1795, el joven Domingo Antonio fue estudiante de Filosofía en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en la ciudad de Guatemala, donde destacó en el aprendizaje de ciencias naturales y humanidades. Por ello, no resulta extraño que, a inicios del siglo XIX y a bordo de un primitivo planeador de su invención, haya intentado los primeros vuelos salvadoreños desde el cerro e iglesia de San Jacinto.

El 4 de mayo de 1811 se casó con Manuela Antonia de Arce, hermana de Manuel José Arce. A causa de su involucramiento directo en la jornada libertaria del 5 de noviembre de 1811, sufrió prisión durante varios meses. Una vez libre, tomó parte activa en la revuelta independentista del 24 de enero de 1814 y escapó, herido de bala, de la persecución de las autoridades españolas, para entregarse a ellas en mayo de ese mismo año.

"La Siguanaba"

Originalmente llamada Sihuehuet (Mujer hermosa), tenia un romance con el hijo del dios Tlaloc, del cual resultó embarazada. Ella fue una mala madre, dejaba solo a su hijo para satisfacer a su amante. Cuando Tlaloc descubrió lo que estaba ocurriendo él maldijo a Sihuehuet llamamándola Sihuanaba (Mujer Horrible) .Ella sería hermosa a primera vista, pero cuando los hombres se le acercaran, ella daría vuelta y se convertiría en un aborrecimiento horrible. El Dios la condenó a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres que viajan solos por la noche. Dicen que es vista por la noche en los ríos de El Salvador, lavando ropa y siempre busca a su hijo el Cipitio, al cual le fue concedida la juventud eterna por el dios Tlaloc como su sufrimiento

Según lo que cuenta la leyenda, todos los trasnochadores están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia a los hombres enamorados, a los Don Juanes que hacen alarde de sus conquistas amorosas. A estos, la Siguanaba se les aparece en cualquier tanque de agua en altas horas de la noche. La ven bañándose con guacal de oro y peinándose con un peine del mismo metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón.

Dicen las tradiciones que el hombre que la mira se vuelve loco por ella. Entonces, la Siguanaba lo llama, y se lo va llevando hasta un barranco. Enseña la cara cuando ya se lo ha ganando. Para no perder su alma, el hombre debe morder una cruz o una medallita y encomendarse a Dios. Otra forma de librarse del influjo de la Siguanaba, consiste en hacer un esfuerzo supremo y acercarse a ella lo más posible, tirarse al suelo cara al cielo, estirar la mano hasta tocarle el pelo, y luego halárselo. Así la Siguanaba se asusta y se tira al barranco. Otras versiones dicen que debe agarrarse de una mata de escobilla, y así, cuando ella tira de uno, al agarrase la víctima de la escobilla, ella siente que le halan el pelo. Esta última práctica es más efectiva, ya que es el antídoto propio que contrarresta el poder maléfico de esta mujer mágica. Un metodo funcional al observar a una mujer en el rio sin saber si es la siguanaba, consiste en gritar tres veces seguidas, "No Te Vas a Ir Maria Pata de Gallina", si es la siguanaba se asustara y se lanzará al barranco, si no era ella te diran que sos un loc; pero se te pasara el susto. Toma las precauciones del caso de lo contrario no te preguntes si algun dia te dicen que fuiestes jugado por la "siguanaba"

El folclore de El Salvador, o sus expresiones culturales populares, comparte rasgos comunes con la región mesoamericana. La presencia de las civilizaciones ancestrales de los Mayas, Toltecas, Nahuas -entre otras-, dejaron su presencia en muchos de los aspectos de la vida cotidiana de la región. Particularmente en este país, la presencia prehispánica fue mayor de parte de los Mayas, Pipiles y Lencas. Estos últimos cubrieron la zona Oriental del territorio.

En la población salvadoreña actual, el resultado de toda esa mezcla original hispana y prehispánica es su folklore. Algunas manifestaciones no han resistido la modernidad y tienden a desaparecer. Entre la más fundamentales de esas influencias está la emigración permanente a los Estados Unidos, que en gran manera ha cambiado muchas expresiones populares en los últimos treinta años.

Algunos datos pueden no variar entre los distintos municipios.